Las víctimas

PARDELA BALEAR

Pardela balear. Ilustración: Juan Varela

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ve marina por excelencia, aprovecha los vientos de forma óptima para recorrer cientos de kilómetros a ras de agua, sin apenas esfuerzo. Se distingue de su pariente más cercano, la pardela mediterránea, por su tamaño ligeramente mayor y por presentar una coloración menos contrastado entre las partes superiores (oscuras) e inferiores (blanquecinas). Endémica de las Islas Baleares, la pardela balear es el ave marina más amenaza de Europa, al estar catalogada En Peligro Crítico de extinción de acuerdo a los criterios de amenaza de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaelza (UICN). La especie está presente en la plataforma marina del Delta del Ebro durante todo su ciclo biológico anual, aunque es muy escasa en los meses estivales (cuando la mayoría de ejemplares, tras la reproducción, acude a las aguas atlánticas del suroeste de Europa, muy productivas en esa época). Durante el periodo reproductor, el entorno del Delta constituye la principal zona de alimentación de la especie, donde captura los abundantes pequeños peces pelágicos y aprovecha los descartes de la flota pesquera. Durante los meses invernales presenta una distribución más costera, en ocasiones en las propias aguas someras, y tiende a formar grandes congregaciones vinculadas a las zonas de concentración de juveniles de pequeños pelágicos. Éstas comunidades piscícolas de pequeños pelágicos se ven atraídos por la disponibilidad de alimento gracias a la alta producción primaria que favorecen las aguas del río Ebro y, en consecuencia, fundamentales para el desarrollo larvario de muchas de estas especies. En concreto, la anchoa tiene una dependencia clara con las descargas fluviales del Ebro, corroborándose la correlación positiva entre el volumen de agua que desemboca en el mar y el de capturas de la especie al año siguiente, y siendo fundamentales en la supervivencia de los stocks poblacionales de la especie en la zona.

Pardela balear en vuelo. Foto: J. M. Arcos.

Compañeras de vuelo: esta alta productividad, gracias a los aportes de los sedimentos finos y aguas ricas en nutrientes provenientes del Ebro, no sólo atrae de forma regular a más del 80% de la población mundial de pardela balear, sino que ha convertido a esta área marina en una de las zonas de alimentación más importantes para las aves marinas de todo el Mediterráneo. La riqueza en alimento se traducen en la presencia de importantes colonias de cría en el Delta del Ebro de especies como las gaviotas de Audouin (cuyas mayores colonias del mundo se encuentran directamente vinculadas al área de influencia de los aportes del Ebro), picofina, cabecinegra o patiamarilla, o los charranes común y patinegro y el charrancito común. Algunas de las colonias podrían verse amenazadas a corto plazo por la subsidencia del Delta y el retroceso de su línea costera. Asimismo, también se ha demostrado que, en el caso de especies con mayor capacidad de desplazamiento como la pardela cenicienta o el paíño europeo, además de la propia pardela balear, un elevado número de individuos se desplazan hasta las aguas del Delta y su plataforma desde colonias de cría más distantes (p. ej. desde las Islas Baleares).

Las descargas fluviales del Ebro, incluidos sus sedimentos y nutrientes, juegan un papel fundamental en el sostenimiento de una de las comunidades ornitológicas más destacadas de toda la región Mediterrránea, es fundamental asegurar que esta situación se mantenga a largo plazo.

Datos por los que es necesario tomar medidas urgentes para el Delta del Ebro y sus ecosistemas marinos asociados:

  • 60 años es el tiempo medio probable de extinción de la pardela balear si no se toman las medidas que reviertan su crítica situación, con una pérdida anual de más del 13% de la población mundial. o 11 es el número de especies de aves marinas para las que el Delta del Ebro junto a su plataforma continental adyacente presentan una importancia mundial o europea.
  • 10.000 es el número de pardelas balear que utilizan el área del Delta y su plataforma en época reproductora.
  • 18.000 es el número de pardelas balear que utilizan el área del Delta y su plataforma en invierno, llegando en ocasiones a alcanzar los 25.000 ejemplares.
  • 4.000 parejas de gaviota reidora se reproducen en el Delta del Ebro, la mayor colonia de la especie en España. o 49.364 gaviotas reidoras invernan de media en el Delta del Ebro, el humedal más importante para la especie en época invernal.
  • 9.750 parejas de gaviota patiamarilla criaron en el Delta en 2009, la segunda localidad más importante para la especie en España.
  • 19.651 gaviotas patiamarillas invernan de media en el Delta del Ebro, la localidad más importante de España para la especie en esta época.
  • 70 es el porcentaje de la población mundial de gaviota Audouin que ha llegado a acoger el Delta del Ebro en época reproductora.
  • 38 es el porcentaje de la población española de gaviota picofina que nidifica en el Delta del Ebro.
  • 46 es el porcentaje de la población española de charrán patinegro que nidifica en el Ebro, una de las dos colonias más importantes del país.
  • 1.292 parejas es la población reproductora de fumarel cariblanco presente en el Delta del Ebro, el 20% de la población nacional.

Detalle de una de las áreas más importantes para las aves marinas en el contexto mediterráneo, la plataforma continental del Delta del Ebro-Columbretes. La ZEPA marina es un de las área de importancia mundial para tres especies y de importancia europea para otras ocho especies.

PATO COLORADO

Pato colorado. Ilustración: Juan Varela

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e trata de una anátida de tamaño medio y formas redondeadas, con un marcado dimorfismo sexual. Presenta una distribución paleártica, cuyas poblaciones se extienden desde la península Ibérica, hasta el Mar Negro y Asia central, con preferencia por grandes láminas de agua con abundante vegetación palustre y muy exigente respecto a la calidad de las aguas y el hábitat. El grado de abundancia local de las poblaciones varía drásticamente en función de los parámetros hidrológicos de cada temporada y su distribución, aunque amplia, es fragmentada. En España aparece como nidificante de forma dispersa y más bien concentrada. De la misma manera, durante el invierno tiende a agruparse en los lugares habituales de reproducción, concentrando más del 90% de su población invernante en dos decenas de humedales españoles (siendo el Delta del Ebro, la Albufera de Valencia y Doñana los que concentran cerca del 70% de la población invernante). Las concentraciones invernales más destacadas se trasladaron desde localidades aragonesas y manchegas en los años 70, como la laguna de Gallocanta o las Tablas de Daimiel, hacia el litoral Mediterráneo, l’Albufera de Valencia primero y el delta del Ebro posteriormente; a finales del siglo XX parece haberse registrado un incremento en humedales del Guadalquivir y del Guadiana. En este sentido, l’Albufera de Valencia ha jugado un papel fundamental en la conservación de la especie en el contexto europeo, tanto en periodo reproductor como invernante. Si bien, en la actualidad, el estado de conservación del humedal no reúne las condiciones favorables para la presencia del pato colorado, cuyas poblaciones en la Albufera están catalogadas como en estado de conservación desfavorable tanto en época reproductora como en la invernada. En la década de los ochenta la l’Albufera concentraba tres cuartas partes de la población invernante en España de la especie (con valores medios de 15.000 ejemplares). Esta cifra se redujo en los años noventa, para no alcanzar los 3.500 ejemplares de media anual invernante en el presente siglo.

Evolución de la población invernante de pato colorado en la albufera de Valencia desde los años ochenta.

Igual suerte corre la población reproductora, que actualmente no alcanza las 40 parejas. Los filtros verdes, donde se reproduce entre el 76 y 92 % de las parejas de l’Albufera gracias a la mejor calidad del agua, han conseguido atraer a la especie y mantener estable esta población reproductora durante los últimos años. Sin embargo, una población considerada claramente residual en comparación con las más de mil parejas reproductoras presentes en este humedal cuando las calidad del agua y de sus hábitats era el adecuado. Es en la época reproductora el momento en el que la presencia del pato colorado se muestra más estrechamente afectado por los cambios en la estructura y composición de la vegetación sumergida y emergente. Una buena cobertura y diversidad de macrófitos sumergidos y una abundancia de macroinvertebrados acuáticos son fundamentales para el futuro de la especie en la Albufera. En este sentido, durante los últimos años se ha podido constatar que, además, la productividad de la especie es bastante baja: únicamente entre un 15-25 % de hembras reproductoras consigue sacar adelante a al menos uno de sus pollos. Y, de nuevo, este hecho está relacionado con la presencia de macrófitos sumergidos. En su ausencia, las hembras se ven obligadas a alimentar a sus crías en la orla de vegetación helófita emergente de las lagunas, aumentando de esta manera la probabilidad de sufrir predación por parte de ardeidas, especialmente cuando ésta orla es estrecha, como ocurre precisamente en aguas hipereutróficas como es el caso actual de l’Albufera. El deterioro que sufre actualmente el humedal, considerado hipereutrófico, con un ciclo de nutrientes completamente alterado y al borde del colapso debido fundamentalmente a la entrada de fosfatos provenientes del uso intensivo de pesticidas y herbicidas en los arrozales adyacentes, que terminan en el lago por arrastres superficiales y subterráneas, de los retornos de los riegos, de las aguas residuales sin depurar y del significativo incremento de los efluentes de las depuradoras. Este es el factor principal que desestabiliza el ecosistema acuático de la albufera y limita la capacidad de asegurar los requerimientos tróficos de la especie. Para asegurar el futuro a largo plazo de la especie y toda la comunidad ornitológica de la Albufera, es fundamental limitar la entrada de fosfatos y nitratos, así como asegurar un número mínimo de renovaciones anuales de las aguas del lago.

Pato Colorado. Foto: Juan Carlos Atienza

Compañeras de vuelo: al igual que ocurre con el pato colorado, otras especies han visto cómo sus poblaciones se han visto negativamente afectadas por el mal estado del humedal. Así, de las 23 especies con información representativa sobre su estado de conservación tanto en invernada como en reproducción, 14 y 13, respectivamente, se encuentran en una situación desfavorable, siendo especialmente negativa en aquellas que presentan una relación más estrecha con la buena calidad del agua. Este es el caso del porrón europeo o la focha común. En el caso de la focha común, la población reproductora media de los últimos años apenas alcanza las veinte parejas (en 2016, el 92 % de las cuales localizadas en las 90 hectáreas que suman los humedales artificiales de l’Albufera). Valores exiguos muy lejanos a las más de mil parejas estimadas en el humedal antes de su colapso en los años ochenta.

Datos por los que es necesario tomar medidas urgentes para l’Albufera:

  • 20% es la población invernante de pato colorado de toda Europa Central y Mediterráneo Occidental que se puede congregar algunos inviernos en la Albufera.
  • 25% de los ejemplares invernantes de pato colorado de España se concentra anualmente en la Albufera. En los años ochenta alcanzó una población media de 14.900 ejemplares con máximos que alcanzaban los 26.500 patos. Sin embargo, desde principios de los noventa, la población media invernante se sitúa por debajo de los 4.000 individuos (rango entre 973 y 9.450 patos).
  • Alrededor de 1.000 parejas de pato colorado se estimaron como reproductoras en l’Albufera en los años 60.
  • En los últimos 7 años, la población reproductora de pato colorado en la Comunidad Valenciana muestra fuertes fluctuaciones (rango 113-431) dependiendo de la disponibilidad de hábitat, mientras que la población de l’Albufera se encuentra estancada en una media de 33 parejas.
  • 520 patos colorados se censaron en 2013 en l’Albufera en la época en la que esta especie busca las localidades adecuadas para reproducirse.
  • 81 es el número de aves acuáticas por las que l’Albufera se ha declarado Zona de Especial Protección para las Aves –ZEPA- a nivel europeo.
  • 23 es el número de especies de aves acuáticas para las que la Albufera se convierte en uno de los de los 20 humedales españoles más importantes para su invernada en España.
  • 117.000 es la cifra máxima de aves acuáticas que ha llegado a acoger la Albufera en invierno (con una media anual de unos 68.000 ejemplares invernantes).
  • 23.000 gaviotas reidoras invernan de media en l’Albufera, habiéndose llegado a registrar concentraciones de 43.800 ejemplares.
  • 29.000 patos cuchara son los máximos alcanzados en algunos inviernos en la Albufera, lo que representaba el 6% de toda la población del Mar negro, Mediterráneo y África Occidental.
  • En los últimos inviernos, entre 250 y 300 aguiluchos laguneros utilizan los dormideros del lago de l’Albufera.
  • 24% es el porcentaje nacional de la población de garceta común que se concentra en la Albufera, con máximos de 6.100 ejemplares que representan el 4% del total de la población de Europa Occidental y África Noroccidental.
  • 2.400 garzas reales llegan a congregarse algunos inviernos alimentándose en la Albufera.
  • Cada año se reproducen 2.900-4.800 ardeidas de 8 especies en la vegetación palustre del lago de l’Albufera.
  • Cada año, l’Albufera alberga a alrededor de 35 especies de aves estrictamente acuáticas durante la reproducción y 80 durante la invernada.
  • 250 especies de aves usan el ecosistema de l’Albufera de manera regular y más de 90 especies lo usan para la reproducción.

CERCETA PARDILLA

Cerceta pardilla. Ilustración: Juan Varela.

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ato nadador de pequeño tamaño y dimorfismo sexual poco evidente. Su población se extiende de forma fragmentada desde el Sur de España y la región del Magreb, a través de Oriente Medio y Asia occidental, hasta el oeste de China. Habita humedales somero con aguas dulces o salobres ricas en vegetación acuática emergente y sumergida, en ambientes áridos. Existen movimientos entre el núcleo poblacional de Doñana y el los humedales del Magreb, lo que indica que la población española está conectada con la del norte de África. La principal amenaza proviene de la degradación y desecación de humedales someros y estacionales, ya que se trata de una especie con marcada dependencia de los niveles de agua. A finales del siglo XIX llegó a ser la anátida nidificante más común en las marismas del Guadalquivir. Hasta la década de 1910 se observaban bandos de más de mil aves, e incluso una década después, en 1926, se llegaron a cazar 500 individuos en una sólo día. En los años ochenta aún podían contarse, ocasionalmente, más de 500 ejemplares en Doñana. Sin embargo, la especie ya sufrió una drástica disminución poblacional entre 1950 y 1990. La población reproductora de los últimos años en España fluctúa enormemente en función de la disponibilidad de hábitat. Desde 1994 la población se ha situado entre 30 y 200 parejas, y en 2007 se censaron 96 parejas, con un número total de ejemplares a lo largo del año de entre 36 y 731. Se puede determinar que la especie está prácticamente desaparecida como reproductora en el Parque Nacional de Doñana desde mediados de los años 90, con datos de reproducción muy ocasionales y con alguna pareja puntual dentro de los límites del parque natural. A pesar de tratarse de una especie con cierta capacidad de adaptación a la variabilidad de las condiciones hídricas de los humedales, el grueso de la escasa población se reproduce tan sólo en dos núcleos diferenciados: las marismas del Guadalquivir y los humedales del sur de Alicante (destacando el entorno de Doñana y El Hondo, respectivamente). Igualmente, su fluctuante población invernante se presenta como muy escasa y muy concentrada (entre 2 y 242 ejemplares invernantes desde 1985). En los últimos años, aproximadamente el 80% de la población invernante se ha concentrado en el entorno de Doñana y El Hondo, porcentajes similares a lo que ocurre con su población reproductora.

Gráfica evolución población invernante de cerceta pardilla en España y en el Parque Nacional de Doñana.

Esta elevada concentración en la distribución de la población incrementa drásticamente el riesgo de supervivencia de la especie. La escasa disponibilidad de humedales naturales que ofrezcan condiciones adecuadas para la especie ha llevado a la práctica totalidad de población nacional a depender de humedales artificiales o semiartificiales, que a su vez podrían actuar de auténticos sumideros debido a las serias amenazas que ya se han citado en estos lugares (p.ej. brotes botulismo, cambios hidrológicos drásticos, etc.).

A lo largo del siglo XXI, el núcleo poblacional reproductor de la cerceta pardilla en el espacio natural de Doñana ha experimentado una tendencia descendente altamente preocupante, sin duda relacionado directamente con las condiciones hídricas del espacio natural (pronta desecación de la marisma natural), que también afectan a la población invernante. La situación es catastrófica si se asume que la población de la especie ya presentaba graves problemas en la última década del siglo pasado.

En años recientes se ha observado en el espacio natural de Doñana un cambio en la distribución de la población reproductora, principalmente debido a la problemática hídrica de las marismas del Guadalquivir. Así, algunas localidades tradicionales para la especie en el Parque Nacional, como Las Nuevas y Marismillas, se secan antes de que la especie pueda completar su ciclo reproductor (la cerceta pardilla es una especie con fechas de reproducción tardías en comparación con otras anátidas). Los humedales del Parque Nacional se secan rápidamente en junio y julio, y en consecuencia el grueso del núcleo poblaciones se concentra en las balsas piscícolas de Veta la Palma y las marismas de Trebujena. El acortamiento del ciclo hidrológico, o directamente la falta de inicio de condiciones favorables para la especie, hace imposible la reproducción de la cerceta pardilla en los humedales naturales de Doñana. A pesar de las liberaciones de ejemplares nacidos en cautividad, la población reproductora está muy lejos de alcanzar un estado de conservación favorable. Por ello, sólo existe una solución a medio y largo plazo para salvar la especie en España, y pasa por aumentar el hábitat natural adecuado para la especie en las marismas del Guadalquivir. Es urgente tomar medidas dirigidas a alcanzar un estado favorable de los hábitats que permita la supervivencia de la especie.

Cerceta pardilla. Foto: Juan Carlos Atienza

Compañeras de vuelo: aunque con diferencias en sus requerimientos hídricos, otras especies sufren las amenazas producidas por los cambios en el régimen hidrológico y la sobreexplotación de los recursos hídricos que afectan a Doñana. La focha moruna, al igual que la cerceta pardilla, se enfrenta a un fuerte descenso poblacional en toda Andalucía, donde se ha perdido más del 80% del hábitat de calidad disponible en el último medio siglo. Las mejoras en la población reproductora en lo que va de siglo parecen deberse a la pérdida de algunas de las mejoras localidades de cría en Marruecos por degradación de sus hábitats y a la liberación de ejemplares del programa de cría, más que a la mejora de los hábitats en nuestro territorio. Por otra parte, el porrón pardo es otra especie que se puede dar por extinguida dentro de los límites del Parque Nacional, donde no ha criado desde 2004 (mientras que en los años 50 el número de parejas podía estimarse en unas 500). Fuera de los límites del Parque Nacional, sólo ha criado con éxito puntualmente en 2012 en la Dehese de Abajo, en el en 2015, con seis parejas en las balsas piscícolas de Veta La Palma y en 2016 con una en el Parque Natural de las Marismas del Odiel. La adversa situación del funcionamiento hidrológico de las marismas del Guadalquivir afecta a gran parte de la comunidad ornitológica reproductora de aves acuáticas del Espacio Natural de Doñana. Desde el 2004 cerca de 60% de las especies de aves acuáticas, para las que se ha conseguido estimar la evolución de la población reproductora, presentan una tendencia negativa, y algunas especies tradicionalmente abundantes en el espacio natural han reducido su contingente de forma drástica. Es el caso de la pagaza piconegra, la avoceta común o la cigüeñuela común.

Datos por los que es necesario tomar medidas urgentes para Doñana:

  • 60% es la media de la población invernante de cerceta pardilla de España que se ha concentrado a finales del siglo XX en Doñana. En lo que va de siglo se ha reducido a un 30%.
  • 15 especies de aves acuáticas concentran en Doñana al menos el 10% de toda su población de referencia. o 48 es el número de especies de aves acuáticas para las que Doñana se convierte en uno de los de los 20 humedales españoles más importantes para su invernada en España.
  • 23 es el número de especies de aves acuáticas invernantes para las que Doñana es el humedal más importante de España.
  • 642.964 es la cifra máxima de aves acuáticas que ha llegado a acoger Doñana en invierno (con una media anual de unos 350.000 ejemplares invernantes).
  • 15% es el porcentaje de aves acuáticas invernantes que acoge Doñana respecto del total nacional de ejemplares.
  • 105.000 patos cuchara se han llegado a concentrar en Doñana en algunos inviernos, lo que representa el 6% de toda la población del Mar negro, Mediterráneo y África Occidental.
  • 40% es el porcentaje nacional de población de ánades rabudo que se concentra en Doñana en invierno.
  • 120 es el número de aves acuáticas por las que Doñana se ha declarado Zona de Especial Protección para las Aves –ZEPA- a nivel europeo
  • 23.827 parejas de aves acuáticas han nidificado en Doñana en 2015.
  • 11.838 parejas de siete especies de garzas se localizaron en Doñana en 2011, el 17% de todas las poblaciones reproductoras de ardeidas de España.
  • 50% de la población reproductora nacional de martinete común se localizó en Doñana en 2011.
  • 2.742 parejas de garceta común se reprodujeron en Doñana en 2011, más del 29% de la población nacional.
  • 3.481 parejas de garza imperial criaron en 2011 en Doñana, más del 60% de la población nacional.
  • 50% es el porcentaje de parejas, respecto al nacional, de gaviota picofina que puede criar en Doñana.
  • 60% es el porcentaje, respecto al nacional, de parejas de pagaza piconegra que puede concentrarse en Doñana.