Las amenazas

Según la información sobre el estado de conservación de las especies y los hábitats en Europa aproximadamente el 60% de los hábitats de agua dulce del continente está en un estado de conservación desfavorable. Un porcentaje que, en el caso de España se incrementa hasta aproximadamente el 80%. Situación muy negativa que también se refleja, por ejemplo, en las poblaciones españolas de peces dulceacuícolas, para las cuales el 92% de las valoraciones por regiones sobre el estado de conservación de las especies resulta en un estado de conservación desfavorable.

Porcentaje de evaluaciones del estado de conservación general, respecto al total, por grupos de hábitats y grupos taxonómicos asociados al agua en España. Fuente: Informe para el periodo 2007-2012 sobre el artículo 17 de la Directiva Hábitats.

A escala europea los ecosistemas acuáticos son, sin duda, los hábitats que más superficie han perdido y que presentan peor estado de conservación. Un hecho que se acredita con las conclusiones de la Comisión Europea sobre amenazas, según las cuales esos hábitats se ven particularmente afectados por la agricultura y los cambios hidrológicos. Esta situación es especialmente crítica en gran parte de los humedales españoles, donde las principales amenazas actúan alterando tanto su estructura física, calidad y cantidad de agua, como el conjunto las comunidades biológicas que albergan. Según los datos de los que dispone SEO/BirdLife, entre los factores que más presión ejercen sobre las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves ligadas a los ecosistemas acuáticos se encuentra la mala gestión del agua, al producir cambios severos en el hábitat, situándose como el segundo grupo que más presión ejerce después de las molestias humanas. Asimismo, dentro del grupo de amenazas relacionadas con la gestión del agua existen tres grandes amenazas: 1- la extracción de aguas fluviales y lacustres, 2- los vertidos agrícolas, urbanos e industriales (fertilizantes, herbicidas, pesticidas…) y 3- la sobreexplotación de aguas subterráneas. De hecho, estas tres amenazas han sido identificadas como factores que ponen en riesgo la conservación de las poblaciones de aves en el 83% de las IBA que dependen del agua en España.

Número de IBA (Áreas Importantes para la Conservación de las Aves), que han sido declaradas por cumplir criterios ornitológicos para alguna especie de ave que depende del agua (total 195), en los que se han identificado alguna de esas amenazas como una presión “alta” o “muy alta” para las poblaciones de aves que cobijan.


Número de IBA (Áreas Importantes para la Conservación de las Aves), que han sido declaradas por cumplir criterios ornitológicos para alguna especie de ave que depende del agua (total 195), en los que se han identificado alguna de esas amenazas, relacionadas con el agua, como una presión “alta” o “muy alta” para las poblaciones de aves que cobijan.

Precisamente, estas tres amenazas son las que suponen una mayor presión para mantener un estado de conservación favorable de los tres humedales más importantes de España, Delta del Ebro, Albufera de Valencia y Doñana:

Delta del Ebro – Reducción de los caudales y sedimentos que llegan al mar:

La reducción de aportes sedimentarios que llegan al Delta del Ebro es una evidencia constatada que conlleva una serie de efectos directos e indirectos sobre la estructura del tramo bajo del río Ebro, su delta y su área marina de influencia. Una presión que se suma a los efectos sinérgicos de la subida del nivel del mar y la erosión costera. La reducción del caudal del Ebro pone en riesgo el mantenimiento de los ecosistemas del tramo bajo del río Ebro, su delta y, en especial las aguas litorales asociadas y el ámbito marino de la plataforma adyacente. La disminución de aportes fluviales y sus nutrientes conlleva unas implicaciones biológicas a medio y largo plazo en el sistema río-mar, que provocan cambios que van desde la cuña salina hasta las poblaciones piscícolas pelágicas.

El Delta del Ebro sufre una acusada regresión de la línea costera derivada de la falta de caudales y sedimentos. La estructura y las comunidades biológicas del Delta del Ebro y su plataforma marina se ven amenazadas por la reducción de caudales sólidos y líquidos que desembocan en el mar. Imagen: Campanya pels Sediments.

Albufera de Valencia – Contaminación (puntual y difusa) por exceso de nutrientes:

Los excesivos aportes de nitratos, fosfatos y productos fitosanitarios que llegan al lago de la Albufera y la reducción de entradas de agua de calidad y en cantidad han convertido al lago en hipereutrófico. Estos tres factores han causado grandes variaciones en los parámetros físico-químicos e importantes variaciones en parámetros hidromorfológicos, provocando la completa desaparición de la vegetación sumergida. En la actualidad, estas presiones impiden la recuperación de esta vegetación, que supone el elemento fundamental de las redes tróficas del lago de la Albufera y uno de los mejores indicadores de la calidad del agua a medio y largo plazo. En la actualidad la Albufera sufre una excesiva presencia de fitoplancton y una escasa presencia, riqueza y diversidad de zooplantacton. Se puede considerar que el sistema del lago muestra un funcionamiento hidrológico completamente modificado y una drástica reducción, o desaparición, de poblaciones y especies autóctonas de flora y fauna. Entre ellas, destaca el empobrecimiento de la comunidad de aves, cuyas especies representativas de los hábitats lacustres y palustres se encuentran en un estado de conservación desfavorable. La situación actual hace imposible que el ecosistema de la Albufera se acerque al que presentaba en los años sesenta, momento en el que el lago podría considerarse oligotrófico y presentaba una calidad ecológica alta. A pesar de que los aportes de nitratos y fosfatos se han reducido respecto a los que entraban en los años ochenta, y se han realizado esfuerzos para aumentar la calidad del agua entrante al sistema, el lago de la Albufera aún está muy lejos de alcanzar un estado que se asemeje a sus condiciones naturales.

 

 

Visible proceso de eutrofización extremo en el lago de l’Albufera. Foto: Pablo Vera.

Doñana – Sobreexplotación del recurso hídrico:

Los altos niveles de explotación de las aguas que nutren Doñana han provocado un alarmante proceso de deterioro directo respecto a: la conexión entre las aguas subterráneas y superficiales, la reducción de caudales de entrada y la pérdida temporal y espacial de láminas de agua superficial. Esta amenaza no sólo afecta al funcionamiento hidrológico del Parque Nacional de Doñana y al estado de conservación de los hábitats y las especies por los cuales es internacionalmente conocido, sino que, las evidencias indican que de no tomar medidas urgentes y contundentes, la situación puede convertirse en irreversible. A pesar de la multitud de avisos por parte de asociaciones conservacionistas, entidades científicas y la propia Comisión Europea, la situación de las aguas subterráneas de Doñana siguen sin mostrar mejoras. Así, el conjunto de la masa de agua subterránea se encuentra en una situación calificada de alerta. De los 16 sectores del acuífero, cuatro se hallan en estado de prealerta, ocho en alerta y otros cuatro en alarma. Así mismo, el 50% de los sectores muestra una situación peor a la que le correspondería según la pluviometría, lo que determina que la situación de alerta del acuífero está provocada por la sobreexplotación del recurso y que ésta es la causa fundamental por la que la duración temporal del periodo de inundación de las grandes lagunas se haya reducido de forma preocupante. Este proceso de deterioro se verá incrementado por los efectos del cambio climático, especialmente grave en los ecosistemas acuáticos mediterráneos. Asimismo, diversas lagunas que se secaban de forma muy ocasional, ahora se secan todos los veranos, y otras lagunas consideradas permanentes sufren altos grados de desecación, lo que reduce enormemente la superficie inundada y genera fragmentaciones. Una situación que afecta de forma directa e indirecta a la reproducción y la productividad de la comunidad ornitológica de aves acuáticas.

 

Paisaje en Doñana afectado por la extrema sequía. Foto: Carlos Davila.

Estas presiones descritas, a la vez que alteran el adecuado funcionamiento de los ecosistemas en estos tres tesoros naturales e impactan de forma negativa sobre su comunidad de aves acuáticas, privan a la sociedad de los servicios que proporcionan estos ecosistemas.